el siguiente paso fue llamarle por teléfono y sorprendernos de lo fácil que nos reconocimos, el juego de ping pong duro semanas, te llamo, me mandas mensajes, me desaparezco, y seguía haciéndose la interesante para que finalmente tomaramos un café.
con el final de su semestre y mi inminente maratón "guadalupe-reyes" el ponernos de acuerdo resultó un poco más complicado de lo que planeamos.
todavía un día antes corroboré el lugar y la fecha de la cita, porque mi nena tiene un grave defecto, es demasiado impuntual, dato que recordaba bastante bien, especialmente porque trato de ser puntual en todas las citas que hago, sea cual sea el cariz que tengan.
miércoles 11 de febrero de 2009
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